La Regulación de las Telecomunicaciones en Chile y la Esquiva Meta de la Transparencia[1]

por Milagros Rivera Sánchez[2]

 

 

En el 2002, la Ley General de Telecomunicaciones de Chile cumple veinte años. Chile, pionero en la privatización de las telecomunicaciones, comenzó a impulsar ese sector hacia la competencia abierta e indiscriminada en el 1982.[3] Veinte años más tarde, muchos países están aún moviéndose en esa dirección, algunos con más éxito que otros. Por ejemplo, de acuerdo a la Unión Internacional de Telecomunicaciones la competencia abierta en ese mercado existe solo en 16 países (Tabla 1). Chile es uno de ellos.

 

EN la reforma de las telecomunicaciones hay tres componentes importantes: La privatización de la industria, la introducción de competencia y la creación de un ente regulador independiente.[4] En particular, la creación de un ente regulador independiente y experto aumenta la posibilidad de se establezcan reglas y leyes que promuevan competencia justa entre los proveedores de servicios de telecomunicaciones.

 

De acuerdo a investigadores de política reguladora, es importante que el sector regulado perciba que las reglas del juego son justas. De lo contrario, las empresas pueden perder confianza en el regulador y reevaluar sus inversiones.[5] Por lo tanto, la regulación de las telecomunicaciones puede impactar de manera significativa la economía de un país y en muchos casos el regulador actúa como árbitro, balanceando los intereses de las empresas dominantes con los de las empresas que están tratando de entrar al mercado.[6] 

 

El problema es que muchos países en desarrollo tienen poca experiencia en la regulación de ese sector. Esta inexperiencia existe porque el movimiento global hacia la privatización de las telecomunicaciones se ha dado solo en los últimos diez años. Consecuentemente, la gran mayoría de los entes reguladores que existen hoy día son relativamente nuevos. (Tabla 2.)

 

Aunque la privatización total del sector tomó varios años, Chile fue el primer país en América Latina (y entre los primeros del mundo) que creó un ente regulador independiente en el sector de las telecomunicaciones. Sin embargo, debe tomarse en cuenta que durante el gobierno del General Augusto Pinochet el rol de la Subtel era más simbólico que real, ya que el Subsecretario era un militar con rango de coronel mientras que los dirigentes de las compañías telefónicas CTC y Entel eran militares con rango de general. Por lo tanto, no se puede decir con seriedad que un oficial subalterno tenía poder alguno para supervisar las acciones de las empresas reguladas. Aun así, se puede argumentar que aunque el poder del regulador fuera ilusorio, la infraestructura para regular el sector de las telecomunicaciones se estableció con la creación de Subtel.  De hecho, este fenómeno de un regulador novato que es percibido como ineficiente o débil no es raro. Muchos países comienzan a regular sus empresas de telecomunicaciones de forma tambaleante, pero con el transcurso del tiempo se dan cuenta de que la única forma de atraer (y retener) capital extranjero es con reglas consistentes y un sistema regulatorio transparente. [7]  

 

El objetivo de este estudio es determinar cuán transparente es el proceso regulatorio de las telecomunicaciones en Chile y cómo la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) interactúa con el sector regulado y el público. Para obtener una visión realista de estas interacciones y del proceso regulatorio, entrevisté funcionarios de Subtel, ejecutivos de las empresas del sector, ex-funcionarios de Subtel, dirigentes de grupos ciudadanos y académicos y expertos en el ámbito de las telecomunicaciones.

 

Transparencia Regulatoria: Realidad o Meta Esquiva?

 

“Transparencia” es la palabra que escuché con más frecuencia en mis conversaciones con funcionarios de Subtel. En Chile, sin embargo, la transparencia en el ámbito regulatorio de las telecomunicaciones todavía no tiene el significado que los investigadores académicos le asignan a ese término. 

 

De acuerdo a Frieden, la transparencia regulatoria implica  cuatro elementos. Primero, el público debe tener oportunidad de participar en el proceso regulatorio, ya sea por escrito o a través de reuniones públicas. Segundo, la agencia reguladora debe crear un expediente que todas las partes interesadas puedan examinar y evaluar. Tercero, el proceso regulatorio debe ser justo y tener reglas que se apliquen de forma consistente. Finalmente, la agencia reguladora debe explicar en qué información basó sus decisiones (o las normas o reglas que creó).[8] Idealmente, esas explicaciones (o directrices) deberían ser publicadas para que todos los interesados puedan examinarlas.[9]

 

Otros académicos dividen el concepto de “transparencia” en dos—transparencia  informacional y transparencia participativa.[10] Transparencia informacional implica no solo que el público reciba información sobre las acciones y decisiones de los actores gubernamentales, sino también  que tenga acceso a la información usada para tomar esas decisiones. Transparencia informacional se puede lograr cuando el gobierno emite directrices explicando el por qué de sus acciones. Transparencia participativa envuelve participación pública en decisiones políticas, ya sea en forma representativa—por ejemplo, grupos ciudadanos—o participación directa.

 

Un grupo de investigadores señala que la transparencia en las acciones gubernamentales es la característica que más claramente define a las democracias modernas.[11] Demchak, Friis y La Porte aseguran que los gobernantes son más efectivos y honestos cuando sus acciones están sujetas al escrutinio del pueblo y cuando los ciudadanos tienen acceso a la información que el gobierno utiliza para realizar sus funciones. Para que exista escrutinio obviamente tiene que haber acceso a información.

 

Aunque la transparencia parece ser una meta importante en la administración del Presidente Ricardo Lagos, para que realmente exista transparencia regulatoria en Chile se deben dar varios cambios fundamentales.  Por ejemplo, las agencias reguladoras tienen que cambiar su forma de operar, los funcionarios públicos tienen que ver el concepto de participación pública en forma más amplia y las leyes que promueven secretismo deben ser eliminadas. De lo contrario, el concepto de transparencia se convierte en una palabra hueca, que se repite porque políticamente suena bien. Por supuesto, estos cambios toman tiempo y no siempre son fáciles de implementar, pero no hay duda de que una vez que el proceso de apertura y transparencia comienza, es difícil dar marcha atrás.

 

Subtel ha hecho esfuerzos loables para incluir a las empresas de telecomunicaciones en sus discusiones sobre reglas y normas técnicas. Sin embargo,  el público nunca está invitado a participar—formal o informalmente—en ninguno de los procesos de la agencia, incluyendo el de fijación de tarifas.[12] Por otro lado, mientras Subtel trata de establecer un ambiente de cooperación con los regulados, la Ley General de Telecomunicaciones requiere que el proceso tarifario se lleve a cabo en secreto. Esto crea un clima de desconfianza contra la agencia y el Ministerio de Obras Publicas, Transportes y Telecomunicaciones, especialmente cuando empresas reguladas, como es el caso de la Compañía de Telecomunicaciones de Chile (CTC), retan la validez del decreto tarifario. Continuar con un sistema tan cerrado cuando la política de la administración del Presidente Lagos está abogando por un gobierno transparente equivale a mantener la puerta cerrada mientras se invita a alguien a que entre por el ojo de la cerradura.

 

Varios expertos en política pública definen el proceso regulatorio como uno de negociación, donde el poder relativo y la influencia de los grupos interesados en participar afectan los resultados.[13] Otros expertos han creado modelos donde se identifican los actores principales y se trata de anticipar su efecto en el proceso regulatorio.[14] En los Estados Unidos, por ejemplo, los actores principales, de acuerdo a Krasnow, Longley y Terry, son el Congreso, el Presidente, las cortes, la Comisión Federal de Comunicaciones, las empresas reguladas y el público. En Chile, el elenco de actores es similar. El Presidente nombra al Ministro de Obras Públicas, Transportes y Telecomunicaciones y al Subsecretario de Telecomunicaciones. El Congreso pasa las leyes y las cortes resuelven disputas que no se pueden resolver por la vía administrativa.  Subtel está a cargo de otorgar concesiones, redactar reglas y normas técnicas y promover la competencia en el sector. La agencia también tiene que regular las tarifas de empresas que carecen de competencia—por ejemplo la Compañía de Teléfonos de Chile (CTC). 

 

Participación del Sector Regulado

 

A pesar de que la diferencia más obvia entre el modelo regulatorio de los Estados Unidos y Chile es la ausencia total del público como actor participante,[15] las empresas reguladas solo comenzaron a ser actores importantes hace poco. Hasta el año 2000 Subtel creaba reglas y normas técnicas sin consultar a las empresas de telecomunicaciones.[16] Pero en ese año la agencia creó dos mecanismos para aumentar la transparencia. El primero estableció como política interna el invitar a las empresas a participar en discusiones con los funcionarios de Subtel cuando éstos están creando una regla. El segundo fue la creación del Comité Consultivo (CC) de las Telecomunicaciones.

 

El CC está compuesto por representantes de las empresas de telecomunicaciones que operan en Chile—proveedores de equipo, operadores y proveedores de servicio de internet—y ayudan a Subtel a recopilar información y a redactar los borradores de reglas y normas técnicas. Algunos de los miembros del CC pueden ser llamados a participar en grupos de trabajo, como el grupo de trabajo sobre televisión digital, o el internet de tercera generación. Quiénes participan en los grupos de trabajo depende del tema en cuestión, pero de acuerdo con un miembro del CC, si algún miembro del sector regulado desea participar en un grupo de trabajo, Subtel permite que participe.

 

Subtel crea todos los grupos de trabajo, aunque la petición de un estudio puede originarse en la agencia misma o a través de las empresas reguladas. Los grupos de trabajo tienden a trabajar en asuntos técnicos, administrativos u operacionales. Las reuniones, con excepción de la primera, se llevan a cabo a través del internet.

 

La participación de los grupos de trabajo se divide generalmente en dos etapas. En la primera etapa, el grupo de trabajo recopila información técnica e investiga cómo otros países están manejando los asuntos relacionados con la tecnología que compete al grupo. El grupo de trabajo debe entregar un informe final en una fecha predeterminada por Subtel. El informe generalmente incluye información básica sobre la tecnología, marco regulador, equipo disponible y tendencias del mercado. En la segunda etapa, Subtel escoge un nuevo grupo de trabajo que se ocupa de redactar el borrador de la regla o norma técnica. En cada grupo de trabajo participa un funcionario de Subtel.

 

Durante el proceso de redacción de la regla o norma técnica, miembros del sector regulado pueden acercarse a oficiales de Subtel y hacer recomendaciones o expresar sus preocupaciones. Sin embargo, un miembro del CC indicó que los miembros del comité tienen como regla interna no usar las reuniones del CC para tratar de influenciar a Subtel.

 

Luego de entrevistar a varios miembros del Comité Consultivo, es claro que todos están conscientes de que su rol es asesorar a Subtel. Es esa agencia, reconocieron los entrevistados, la cual determina qué estipulaciones van a aparecer en las reglas o normas técnicas. Sin embargo, los miembros del CC expresaron apreciación por la oportunidad de participar en el proceso de redacción del borrador de las reglas o normas.

 

Uno de los miembros del CC indicó que participar en el comité tiene un beneficio indirecto, pero igualmente importante: Todos los competidores en el sector están obligados a dialogar entre sí. Al final, cuando se redacta el borrador de una norma o regla, aunque no todos los miembros del grupo de trabajo estén satisfechos con el resultado, todos reconocen que tuvieron la oportunidad de participar, dice un miembro del CC. Algunos miembros del CC incluso opinan que las empresas que fueron representadas en los grupos de trabajo tal vez no sientan la urgencia de acudir a los tribunales para protestar contra las normas creadas, ya que tuvieron la oportunidad de exponer sus preocupaciones a Subtel como parte de las discusiones de los grupos de trabajo. No es posible documentar si esto es cierto. Sin embargo, miembros del CC indicaron que una ventaja definitiva de los grupos de trabajo es que han logrado acortar el tiempo para sacar las normas y reglas. En el pasado, el trabajo de investigación y la redacción de una norma técnica o una regla podían tomar más de un año. Ese tiempo se ha acortado a seis u ocho meses, lo cual puede tener un impacto significativo en la introducción de nuevos servicios.

Juanita Gana, ex Subsecretaria de telecomunicaciones, explica que aunque Subtel está haciendo un esfuerzo por hacer el proceso regulador más transparente y participativo, la ley no lo requiere. Subtel está haciéndolo por su propia iniciativa, lo cual significa que bajo una administración diferente, la agencia podría volver a su práctica de actuar en forma unilateral, sin solicitar la participación del sector regulado.

           

Hacia un Sistema Regulatorio Transparente

 

Aunque la inclusión de las empresas de telecomunicaciones en el proceso regulatorio es un avance importante, queda aún mucho por hacer para alcanzar transparencia regulatoria. Los próximos pasos deben ser (1) incorporar participación ciudadana y (2) crear un sistema que permita al público, y a otras partes interesadas, tener acceso a los procesos de la agencia y a los documentos utilizados durante ese proceso.[17]

 

Participación Ciudadana


 En 1999, la Subsecretaria de Telecomunicaciones comisionó un estudio con Participa, una organización que promueve participación ciudadana. Participa examinó el proceso de participación ciudadana en la regulación de las telecomunicaciones en Argentina, Canadá y los Estados Unidos. Basado en la forma en que esos países incluían ciudadanos en sus procesos de regulación, Participa incluyó en su estudio una enmienda a la Ley General de Telecomunicaciones que permitiera a grupos ciudadanos tener varios grados de participación en el proceso tarifario—desde tener  acceso a información (algo que aún no sucede en Chile) hasta participar activamente en el proceso y hacer recomendaciones.

 

El obstáculo mayor a la participación ciudadana en el área de las telecomunicaciones es que los temas técnicos y económicos que se discuten en el proceso de fijación de tarifas—y en la creación de normas técnicas, por ejemplo—son sumamente complejos. Participa recomendó en su estudio que la empresa sujeta a la fijación de tarifas debería pagar a un experto que represente los intereses de los ciudadanos. Ese experto trabajaría directamente con el grupo ciudadano. El estudio fue presentado a Subtel, pero luego de las elecciones y el cambio de administración en el 2000, nadie parece saber que sucedió con dicho estudio.

 

Acceso a Información

 

Las recomendaciones de Participa pudieron haber sido el primer paso que eventualmente moviera a Chile hacia la transparencia regulatoria en las telecomunicaciones; al menos en lo referente a la fijación de tarifas. Pero es importante recalcar que participación efectiva requiere acceso a información y ése tal vez es uno de los problemas principales con la ley actual. Por ejemplo, el proceso tarifario es totalmente cerrado y no hay posibilidad alguna de escrutinio público. Pero en realidad el proceso tarifario es solo parte del problema. Subtel tiene que cambiar la forma en que define “participación” y “transparencia.”

 

Participación debe incluir no solo a las empresas reguladas sino también a miembros del público y la comunidad académica, entre otros. Estos miembros de la sociedad chilena pueden hacer contribuciones importantes al proceso regulatorio y sus comentarios y sugerencias podrían ser publicados en la página Web de Subtel para que todas las partes interesadas puedan evaluarlos y responder. Este intercambio de ideas movería a Subtel hacia un sistema regulatorio más transparente y participativo y podría promover ideas innovadoras que beneficiarían al público y a las empresas de telecomunicaciones.

 

Reformas al Sistema Regulatorio

 

Aunque en mis entrevistas con funcionarios de Subtel no percibí ninguna urgencia de incluir al público en los procesos de la agencia,[18] no hay duda que este es el momento oportuno para hacer cambios legislativos y regulatorios que promuevan la transparencia. Subtel comenzó a moverse en esa dirección en el 2000 y en el 2001 inició un proceso de auto evaluación que incluye un  examen crítico de la Ley General de Telecomunicaciones. A través de reuniones con representantes de las empresas de telecomunicaciones, ex oficiales de Subtel y ex ministros de Obras Públicas, Transportes y Telecomunicaciones, expertos en el campo de las telecomunicaciones y grupos representando los intereses de los ciudadanos, la agencia espera recoger recomendaciones que serán incorporadas en un “libro blanco.” La meta es usar el libro blanco como base para determinar que cambios son necesarios para promover eficiencia y transparencia.[19] Idealmente, Subtel debería también usar esta oportunidad para incorporar mayor participación pública en el proceso regulatorio. Uno debe recordar que nadie—ni los funcionarios de Subtel ni los representantes de las empresas reguladas—tiene un monopolio de buenas ideas. Por lo tanto, esta es la oportunidad de la agencia para demostrar que en sus veinte años ha alcanzado un punto de madurez tal que la participación pública—incluyendo ciudadanos individuales, grupos representativos, profesores u otros expertos—se puede convertir en una realidad.

 

No hay duda de que en el sector de las telecomunicaciones Chile ya ha dado los primeros pasos hacia un sistema regulatorio más  transparente y participativo. Todos los empresarios que entrevisté evaluaron a Subtel y sus esfuerzos para abrir el proceso regulatorio muy favorablemente. Esto indica que la agencia y sus funcionarios son capaces de implementar cambios de forma rápida y eficiente.  Sin embargo, sería buena idea que el proceso de participación que Subtel creó en el 2000 (por ejemplo, el Comité Consultivo) fuera codificado formalmente. Eso evitaría que en administraciones futuras se perdieran los logros alcanzados.

 


Tabla 1

 

Países Donde Existe Competencia en Todos los Sectores de las Telecomunicaciones[20]

Argentina

Australia

Burundi

Chile

Georgia

República Democrática del Congo

República Dominicana

El Salvador

Guinea-Bissau

Japón[21]

Madagascar

Perú

Las Filipinas

Suiza

Estados Unidos

Venezuela

 


Table 2[22]

 

Año en que el Ente

Regulador fue Creado

País

1992

Cabo Verde, Namibia, Nigeria, Singapur, Suecia

Suiza

1993

Bélgica Grecia, Hong Kong, Perú

1994

Colombia, Tanzania, Zambia 

1995

Bolivia, Ecuador, Jordán,  

1996

Botswana, Costa Rica, El Salvador, Etiopia, Ghana, Guatemala, Honduras, Italia, Pakistán, Panamá,

1997

Australia, Austria, Brasil, Burundi, Francia, Islandia, India, Irlanda, Kyrgyzstan, Luxemburgo, Madagascar, Malta, Nepal, Holanda, África del Sur, España, Uganda

1998

Albania, Bulgaria, Burkina Faso, Camerún, República Dominicana, Estonia, Finlandia, Alemania, Malawi, Mauritius,

1999

Angola, Bahamas, Bosnia Herzegovina, Bulgaria, Kenya, Mauritania,

2000

Croacia, la República Checa, Gabón, Georgia, Guinea-Bissau, Polonia, República Eslovaca, Turquía 

2001

Lituania, Arabia Saudita

 



[1] La autora desea expresar su agradecimiento a las siguientes personas y organizaciones: Comisión Fulbright en los Estados Unidos y en Chile; Indiana University; Patricio Bernedo  y el Centro de Estudios Mediales de la Universidad Católica; Ileana Rozas y Soledad Puente, Facultad de Comunicación, Universidad Católica; Fanor Larrain Verdugo, Departamento de Ciencias Políticas, Universidad Católica; Ángela Vivanco, Escuela de Derecho, Universidad Católica;  Mirtha Campos, El Mercurio; Ricardo Paredes, Universidad de Chile; Alberto Cabezas, Red Universitaria Nacional; José Ricardo Melo, consultor; Renato Jijena Leiva, abogado y consultor; Rossella Cominetti, Edgardo Mímica, Leonardo Mena, Jaime Prado, y Juan Luis Pérez, Subsecretaría de Telecomunicaciones; Francys Lillo, Motorola, Rodolfo Herrera Bravo, Contraloría General de la República, Juanita Gana; miembros de la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios (CONADECU), especialmente Ernesto Benado; Consumers International; Andrea Sanhueza, Participa y a numerosos ejecutivos de las empresas de telecomunicaciones de Chile. 

[2] Profesora asociada, Departamento de Telecomunicaciones, Indiana University, quien visitó Chile con una beca de la Comisión Fulbright en 2001.

[3]La privatización de CTC y Entel comenzó en el 1982 pero no se completó hasta el 1990. Vea, Melo, José Ricardo,  “Regulación de Telecomunicaciones en Chile, Perú y Venezuela,” Instituto Latino Americano de Planificación y Economía Social y Corporación Andina de Fomento, 1997; Melo, José Ricardo, “Chile,” en E. M. Noam (Ed.), Telecommunications in Latin America, 1998, pp. 202-226.

[4] Wallsten, Scott J., “An Empirical Analysis of Competition, Privatization, and Regulation in Africa and Latin America,” Infrastructure, The World Bank, Working Paper 2136, May 1999. Vea también a Frieden, Rob,  Managing Internet-Driven Change in International Telecommunications, 2001, pp. 86-89.

[5]Fink, Carsten, Aaditya Mattoo and Randeep Rathindran, “Liberalizing Basic Telecommunications: The Asian Experience,” Infrastructure, The World Bank, Working Paper 2718, November 2001.

[6] Frieden, pp. 85-87.

[7] Vea, por ejemplo, Freempong, G.K. y W.H. Atubra, “Liberalisation of Telecoms: The Ghanaian Experience,” Telecommunications Policy, 25, 2001, pp. 197-210.

[8] Frieden.

[9] Vea, Galetovic, Alexander y Ricardo Sanhueza, “Regulación de Servicios Públicos: ¿Hacia Dónde Debemos Ir?” Revista Estudios Públicos, verano 2002. (El artículo no ha sido publicado aun, pero uno de los autores me envió una copia vía correo electrónico.) 

[10] Balkin, Jack M., “How Mass Media Simulate Political Transparency,” Yale University, Writings Online, www.yale.edu/lawweb/jbalkin/articles/media01.htm. (Sitio visitado el 20 de febrero de 2002.)

[11] Demchak, Chris C, Christian Friis, and Todd M. La Porte, “Webbing Governance: National Differences in Constructing the Face of Public Organizations,” en Handbook of Public Information Systems, G. David Garson, Ed. New York: Marcel Dekker Publishers, 2000). 

[12] La ley no le provee a Subtel la discreción de abrir el proceso.

[13] Bitran, E., & Serra, P., “Regulation of privatized utilities: The Chilean experience,” World Development, 26(6), 1998, pp. 945-962; Sinha, N., “Regulatory reform: an institutional perspective” en B. Mody, J. M. Bauer, & J. D. Straubhaar (Eds.): Telecommunications Politics: Ownership and Control of the Information Highway in Developing Countries, 1995, pp. 287-308.

[14] Krasnow, Longley, & Terry: The Politics of Broadcast Regulation, 1982, p.1.

[15] El propósito de este estudio no es determinar si el público tiene influencia significativa en el proceso regulatorio. Esa es una pregunta importante pero que no puede ser contestada a través de este estudio.

[16] Entrevistas con Alberto Cabezas, Gerente de Comunicaciones, Red Universitaria Nacional, 29 de mayo de 2001; Juanita Gana, ex Subsecretaria de Telecomunicaciones, 23 de mayo de 2001; Francys Lillo, Gerente de Relaciones Gubernamentales de Motorola, 11 de mayo de 2001; Leonardo Mena, Jefe de la Oficina de Infraestructura para el Internet, Subtel, 24 de mayo de 2001.

[17] En caso de que alguien piense que mi análisis está viciado por mis experiencias en los Estados Unidos, sugiero que lean el artículo escrito por los profesores chilenos Alexander Galetovic y Ricardo Sanhueza de la Universidad de Chile, “Regulación de Servicios Públicos: ¿Hacia Donde Debemos Ir?” Los profesores sugieren que en Chile se debe aumentar la transparencia regulatoria. También recomiendan que las agencias reguladoras deberían crear un sistema para acopiar información relacionada con el proceso tarifario y proveer acceso al público a través de sus páginas Web. Finalmente, los profesores recomiendan que los reguladores deberían publicar sus decisiones y explicar el diagnóstico técnico en que la decisión se basa.

[18] Por otro lado, lado, casi todos los ejecutivos de las empresas de telecomunicaciones a quienes entrevisté rechazaron como innecesaria la participación del público en el proceso regulatorio, ya que consideran que Subtel actúa como representante de los ciudadanos.

[19]Irónicamente, las reuniones que Subtel sostuvo con todos estos grupos fueron tras puertas cerradas. Gobierno Estudia Profunda Reforma a Telecomunicaciones.” El Mercurio Online,  17 de mayo de 2001; “Comienza Reforma a Ley de Telecomunicaciones,” El Mercurio Online, 30 de julio de 2001. www.emol.com. (Sitio visitado el 20 de febrero de 2002.)

[20] Unión Internacional de Telecomunicaciones, www.itu.org (Sitio visitado el 10 de febrero de 2002).

[21] Japón es un caso excepcional porque a pesar de tener un sistema de competencia abierta no tiene ente regulador independiente

[22] Hay otros países que crearon un ente regulador en la década pasada (tal como Argentina, Hungría, Latvia y Venezuela), pero esos reguladores no son independientes de las fuerzas políticas. Unión Internacional de Telecomunicaciones, www.itu.org (visitada el 15 de febrero de 2002).